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OTRA MIRADA A LA DEMENCIA
Y A LA PRESERVACIÓN DE LA JUVENTUD

 

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D) Actuar para prevenir

Por lo tanto, se debe actuar para prevenir y enfrentar las enfermedades de la memoria cuando la voluntad y la capacidad para implementarlo sigan siendo posibles, y cuanto antes mejor. Entonces es desde la infancia que uno debe pensar en construir su propia mente. Una vez que los primeros síntomas están bien establecidos, se vuelve inútil obligar a una persona a recuperar y pedirle que haga esfuerzos penosos para obtener ganancias vanas. En cierta etapa de la enfermedad, se nota que las personas son reacias cuando se les pide que entrenan su memoria. Probablemente tienen la lucidez del alcance de la tarea, a pérdida, y para la cual el esfuerzo se ha convertido en un sufrimiento real.
Por lo tanto, es desde una edad muy temprana que se debe aprender a manejar la memoria y manejar los pensamientos.

1) Actuar sobre el pensamiento

La educación tal como existe en Europa y probablemente en cualquier otro lugar no ofrece nada en este sentido. El niño, desde su nacimiento, nunca recibe una enseñanza, una educación que le enseñe a "pensar" o a manejar los pensamientos que cruzan su mente.

'Razonar' no es 'pensar'. Los cursos de matemáticas, filosofía y argumentación son enseñanzas que tratan sobre la forma de razonar. El razonamiento es solo una parte del pensamiento. Así como el lenguaje y la comunicación son solo un reflejo parcial de nuestros pensamientos. Sin embargo, si los cursos de idiomas (lengua materna u otros) se enseñan en la escuela, ni siquiera estamos en la etapa de impartir simplemente cursos de comunicación.

Por lo tanto, excepto durante los momentos de meditación o relajación, desde el despertarse hasta el acostarse, todos, pensamos al igual que respiramos, sin realmente controlar nuestros pensamientos. Todo meditador lo sabe. Y el creciente éxito actual de la meditación tiende a mostrar que es probable que la humanidad haya alcanzado un nivel de evolución donde cada ser humano comenzará a aprender a manejar sus pensamientos. Esto podría cambiar la faz del mundo. El proceso será titánico y mucho más importante que la aparición del lenguaje o de la escritura. Pero esto bien puede suceder dentro de una o dos generaciones. La situación de emergencia que constituye la destrucción de nuestro propio entorno de vida nos obligará a hacerlo.

Y como ya se mencionó, la digitalización, o el uso excesivo de inteligencia artificial, resultará muy rápidamente problemático para aquellos que tienden demasiado a delegar sus propias habilidades fuera de ellos mismos. En cierto modo, algunos proyectos ya parecen obsoletos, no desde un punto de vista tecnológico, sino desde un punto de vista humano.

En este contexto, podríamos considerar que la demencia también es una enfermedad de la civilización, al igual del cáncer, la diabetes y la obesidad. Si esto se podía probar, ella podría desaparecer potencialmente, no gracias a la medicación que detenga los síntomas o el progreso del proceso (lo que no significa que sería inútil), sino mucho más porque el proceso de perdida de control de la voluntad sobre el pensamiento podría ser evitado.

2) Actuar sobre la memoria

Por otro lado, si no aprendemos a manejar nuestros pensamientos, tampoco aprendemos mucho a usar nuestra memoria, excepto en el contexto relativamente limitado del aprendizaje escolar, que con demasiada frecuencia consiste en repetir información como un loro, pero sin ningún método de trabajo real.
Es un poco como "cada uno en su casa", o incluso la anarquía total, en este campo. La escuela nos da un modelo parcial, dividiendo los cursos, creando capítulos, pero, una vez que nos lanzamos en la vida activa, memorizaremos de una manera mucho menos estructurada, más bien en el curso de nuestras experiencias. Pero la mayoría de la gente no elige sus experiencias. En su mayor parte, están un poco obligados a tomar lo que viene. Un nivel sociocultural más alto puede ayudar pero no necesariamente. Por lo tanto, almacenan el aprendizaje de forma anárquica y lo memorizan sin mucha organización.

3) Necesidad de actuar antes del inicio de los síntomas

Si podemos detectar algunas formas de demencia relativamente temprano, es porque el proceso de disminución de la memoria comienza muy temprano. Si se estima que a la edad de 35 años, tenemos solo el 5% de pensamientos que podemos elegir conscientemente, es que ya a esta edad se definen en gran medida los caminos y la rapidez con la que este porcentaje disminuirá aún más.
Aún hoy, la búsqueda de tratamientos con medicamentos para detener o frenar esas enfermedades permanece en plena marcha. Creo que se corre el riesgo que esta búsqueda podrá ya llevar mucho tiempo. Las enfermedades de memoria son, para la mayoría de ellas, las consecuencias de procesos mentales que se desarrollan durante décadas. Ningún medicamento los detendrá jamás, una vez que los síntomas se hayan vuelto obvios. A lo sumo podemos mejorar algunas habilidades mentales para ralentizar el proceso. No se trata de curar de la demencia, no mas que pensaríamos curar de la vejez. Se trata de prevenirla y evitar que se desarrolla, o de ralentizarla una vez que esté completamente declarada.

Es aprendiendo a manejar nuestro mental, y esto, desde nuestro nacimiento, que nos estamos preparando para mantener todas nuestras habilidades mucho más tiempo. Esto representará una cantidad considerable de trabajo para descubrir cómo lograrlo de manera óptima si aceptamos la idea de que la educación casi aleatoria por parte de los padres, las experiencias casi aleatorias de la vida y la escolarización tal como la conocemos hoy en día : no son de ninguna manera formas más apropiadas de llegar allí. Y a la inversa, si logramos desarrollar métodos para aprender a manejarlos muy temprano, la efectividad de todos estos aspectos educativos se multiplicará exponencialmente.

E) Educar el pensamiento

Sin embargo, es posible, en la edad adulta, hacer un trabajo sobre uno mismo para evacuar todo lo que está almacenado, de una manera patológica u inadecuada, en nuestra memoria inconsciente, y que puede perturbar nuestra memoria consciente.

En este sentido, tendríamos un poder mucho mayor de lo que imaginamos, para evitar la demencia:

1) El estado de la salud física

En primer lugar, la calidad de nuestra salud tiene una importancia mayor por influenciar la calidad de nuestra salud mental. Esto se sabe: la calidad del estilo de vida permite vivir más tiempo: la dieta, el sueño y el ejercicio físico son tres pilares que no deben descuidarse. La ausencia de periodos de estrés continuo, intenso y repetido podría considerarse un cuarto.

2) Hacer trabajar la memoria

Este el punto más obvio, pero no necesariamente el más esencial. Porque el deterioro de la memoria es el síntoma, y es principalmente en las causas que se debe trabajar.

Sin embargo, es importante no confundir con los efectos del estrés o de los choques emocionales en la memoria.

En primer lugar, el estrés puede interferir con la atención (de manera duradera en el burn out, como hemos visto).
Cuando pensamos en demasiadas cosas a la vez (como es el caso durante situaciones de estrés) y no somos realmente conscientes de eso, se vuelve difícil manejar los diferentes niveles de pensamiento para dar prioridad a uno de ellos y para poder calmar los otros flujos de pensamiento. Puede suceder fácilmente que nos invada una especie de mezcla de pensamientos que, sin ser manejados, si son demasiado abundantes, traen confusión, distracción, olvidos, falta de comprensión de las emociones que esos pensamientos generan, dificultades de concentración, y preocupación frente a estas incapacidades, etc. Esta situación puede crear rápidamente un efecto de bola de nieve si nos damos cuenta de ella porque, por supuesto, es preocupante. Estas situaciones aparecen más a menudo al avanzar en edad. Y pueden dañar en el largo plazo a fuerza de repetición. Sin embargo, hacer trabajar demasiado la mente, en principio, no estimulará la degeneración del cerebro.

De la misma manera, las emociones fuertes y los choques emocionales pueden forzar a la mente a funcionar de manera lancinante en los mismos pensamientos relacionados con los recuerdos del acontecimiento clave o del evento traumático. Esto también puede crear el mismo tipo de síntomas: confusión, olvidos, distracción, dificultad para concentrarse y, por supuesto, las ansiedades asociadas que se acumularán con las emociones ya presentes. Esto se debe a la omnipresencia de reminiscencias del evento traumático que impide que el resto de las otras funciones mentales funcionen normalmente, y en particular, que facilitará las asociaciones entre el evento traumático y otros eventos o particularidades de eventos memorizados, de modo que los pensamientos de la persona afectada por un trauma estén casi continuamente marcados por aspectos del evento traumático. La repetición del fenómeno puede dañar a largo plazo, pero cuando es posible curarlo, no tiene ningún impacto en la degeneración del cerebro. La curación ocurre cuando uno logra disociar el evento traumático del resto del funcionamiento mental, y que además lo alivia de su aspecto emocional (como por ejemplo con el EMDR - véase una explicación en francés sobre el tema).

Se puede comparar la memoria con una función muscular. Necesita trabajo para fortalecerla, y se debe mantenerla durante toda la vida, y aún más con la edad.

Principalmente, hay dos funciones de memoria : grabar y recordar.
La presencia o la atención son necesarias para la grabación de datos en la memoria, pero más allá de esta grabación, el recordar de la memoria, solo es posible si podemos hacer asociaciones entre varios elementos memorizados. El recordar del uno hace volver el otro.

Hacer trabajar la memoria consiste entonces en dos aspectos. La atención, la presencia, la concentración, la consciencia son el primer pilar.

El trabajo de asociación es el segundo pilar. Se puede entrenar también como un músculo. Si estás buscando el nombre de una fruta, el nombre de una persona, el nombre de una profesión, no importa la categoría; cuanto más le recuerden regularmente los nombres en categorías, más fácilmente recordará otros nombres en estas mismas categorías, pero también en otros registros.

Cuando te das cuenta de que tiendes a olvidar, o mejor dicho, a no encontrar nombres, fortalece tu músculo de memoria. Busque, busque, otra vez y aun mas en cada oportunidad.
Este trabajo no llevará mucho resultados si te encuentras en un período de estrés, de luto, de agotamiento, de gran preocupación, de ansiedad importante.
Maneja estos problemas primero. Pero en una situación relativamente serena, el trabajo para muscular la memoria, consiste mucho menos en tratar de registrar nuevos elementos que en tratar de recordar elementos antiguos. Mientras más puedas hacer volver todo tipo de recuerdos, más fácil podrás hacer volver aquellos que están más profundamente escondidos. Porque al hacer esto, reactivas las neuronas que crean asociaciones en el cerebro y cuanto más se reactivan, mayor será tu memoria. Al poder recuperar 10 nombres de actores, te arriesgas a ser capaz de encontrar 100.
Entonces, tan pronto cuando tienes la oportunidad, intenta encontrar nombres que no vuelvan fácilmente a la superficie, sin limitarte a notar que te has olvidado y a darte por vencido. Sé exigente con tu memoria y ella te responderá cada vez mejor.

 

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OTRA MIRADA A LA DEMENCIA
Y A LA PRESERVACIÓN
DE LA JUVENTUD

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Observación preliminar

A) Nuestro cerebro autómata

B) El Envejecimiento

C) Los enemigos de la juventud mental

1) Los Automatismos y la ausencia de cambios
2) Una memorización anárquica
3) El estrés
4) Las emociones negativas
5) La sumisión y la dependencia
6) Las Adicciones
7) El aislamiento o la falta de actividad
8) La ausencia de proyectos humanos
9) La falta de voluntad, de autodisciplina
10) La crítica omnipresente
11) Ciertos problemas o enfermedades mentales
12) La máscara

D) Actuar para prevenir

1) Actuar sobre el pensamiento
2) Actuar sobre la memoria
3) Necesidad de actuar antes del inicio de los síntomas

E) Educar el pensamiento

1) El estado de la salud física
2) Hacer trabajar la memoria
3) Hábitos
4) ampliar los intereses
5) La organización de nuestros pensamientos
6) Meditación
7) Cultivar la duda
8) Curar las heridas emocionales
9) Manejar sin necesidad de tener control sobre todo
10) Apertura del corazón

F) Preconclusión

G) Entender mejor a nuestros mayores

 

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